Recordando las Cogidas de Café.

Ya van siendo casi 16 años de la última vez que hice de cogedor de café. Y es tanto el tiempo que hasta los cafetales hoy se ven y se sienten diferentes. Sin embargo atesoro los recuerdos de muchos años de coger café y de vivir en un cafetal. Básicamente desde recién nacido mi madre me llevaba al cafetal y me dejaba en una sabanita debajo de un frondoso palo de cedro amargo. Ya más grandecillo y cuando gateaba me cuenta mi madre que entre ella y mi papá hicieron un especie de jaula de madera donde me ponían a dormir. Mis hermanos pasaron por lo mismo y hoy los recuerdos del cafetal son parte viva de nuestra formación personal y profesional.

Ramal de Café.
Ramal de Café.

El día siguiente temprano me despertó la voz inconfundible de mi madre haciendo el coro del Ave María por Radio Reloj. Ya eran las 6 de la mañana y afuera sonaba el hacha de mi papá rajando las tucas secas de guaba para la leña del resto del día. Cuando llegué a la cocina las tortillas de maíz fresco ya estaban listas y los almuerzos envueltos. Rapidito me mandé tres tortillas con natilla y queso y una taza de aguadulce para bajar los bocados. Apresurado busqué las botas de hule, la gorra, y saqué el canasto de debajo del catre.

Hijos y sobrinos de Augusto Quesada durante las cogidas de cafe (década de 1970). Fotografía proveída por Berta Fallas.
Hijos y sobrinos de Augusto Quesada durante las cogidas de cafe (década de 1970). Fotografía proveída por Berta Fallas.

Listo y con una sonrisa de oreja a oreja la emprendí camino al cafetal junto con mi papá. Media hora después llegamos al cafetal y aun olía a noche y se podía sentir en las hojas de las matas de café el rocío de la madrugada. Ya habían llegado hacía ratillo Chalupa y los Gemelos quiénes le ayudaban a papá a coger el café de casi las 3 manzanas que tenía. Aunque ellos ya estaban bien metidos en la conversación del día, notaron que por fin tenía canasto nuevo y no dejaron de joderme hasta casi las 8 de la mañana. Las conversaciones del cafetal siempre eran interesantes…religión, política, deportes, historia, chismes, chiles, canciones, corazones rotos, suspiros por doquier…el menú era infinito, como el aire puro que se respiraba. Ese día en particular, Chalupa y los Gemelos estaban metidos en su habitual conversación de deportes. Pero el tema del día era la preparación para el turno del 8 de Diciembre de la Santísima Concepción.

Todo parecía indicar que la cogida se iba a poner buena antes del turno y eso sería ideal para tener suficiente plata para ir a la Villa a comprarse un buen estreno. ¡Un 8 de Diciembre sin estreno era algo impensable! Yo también soñaba en lo que me compraría en la Villa con la cogida de café de la semana. Tenía dos opciones: una era pasar al Llamarón donde Chalo que tenían una tienda de juguetes buenísima, y la otra ir al Mercadito en el puro Centro. Ahí era donde mi mamá hacía los apartados de Navidad. ¡Qué tiempos más lindos! ¡De sólo pensar en lo que me traería el Niño me daban escalofríos! Pero un momento…¡esos escalofríos son de otra cosa! ¡Puta! ¡Una monturilla!…esos desgraciados gusanos son chiquitillos pero traban riquísimo…y siempre lo pegan a uno cuando se anda soñando.

Ramal de café (Cortesía de Damaris Quesada Varela)

La salvada es que yo cogía café en la misma calle de mi papá. El me dejaba los quintos y los ramalitos buenos y buscaba en las ramas que me pasaba a ver si había un tortoloquío…ese gusano si era el demonio y siempre tuve suerte que nunca me ortigó uno. Otra cosa buena es que a mí siempre a esas edades me daba miedillo el cafetal. Cuando los Gemelos y Chalupa empezaban con sus historias de duendes, y la llorona la verdad yo me sentía protegido porque andaba detrás de mi papá y entonces no pensaba mucho en los espantos y me concentraba más en llenar el canasto. El primer canasto ya lo tenía listo a las 8 am y cuando fueron las 9 y media ya tenía el segundo apenas justo para ir a almorzar. Ya a esas alturas de la mañana el hambre punzaba la barriga y el canasto se hacía bien pesado. Nos sentábamos debajo de uno de los tantos palos de naranja a lo largo del callejón. Recuerdo que el día anterior mi papá encontró un racimo de bananos criollos y lo puso al frente de todos para servirse como postre de complemento a las naranjas. Al ser las 10 y cuarto ya era hora de seguir con la cojida. Caen los granos en el canasto y seguían las historias de novias y de bailes saliendo de la boca de los peones como las finas notas del yigüirro. Se notaba que estaban enamorados. Para mí a esa corta edad se me hacía difícil entender que tanto se puede querer estar al lado de una mujer, pero lo que si estaba seguro es que cuando la hija de Oliver me clavaba sus ojos grandes y azules en la Escuela, yo sentía que se me salía el alma del cuerpo. Eso me ayudaba a entender un poco el hilo de la conversación pero al final terminaba perdiéndome en otros asuntos de más importancia, como la hora de tomar café.

 

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Justo a las tres de la tarde sonaba al fondo del corte, entre el cafetal y el cañal, el motor del chapulín Massey-Ferguson de mi abuelo. Era mi tío José María que venía a recoger el café para llevarlo al recibidor. Todos paraban la cogida y ansiosos de saber cuántas cajuelas cogieron salían al callejón. Mi abuelo controlaba la medida, Chalupa llenaba los sacos y mi prima Carmen llevaba el apunte de cuanto cogió cada uno. Mientras tanto, mi tío iba a recoger el café de mis otros tíos que estaba más debajo de la finca, cerca del río Grande. Era lindo ver como a la vuelta la carreta llevaba el café de los cuatro hermanos y de mi abuelo. El último lote de café en ser cargado era el de mi papá. Habiendo cargado la carreta con el último saco mi tío me vuelve a ver con esa sonrisa retorcida invitándome a subirme al chapulín…mi momento preferido! El viaje hasta el recibidor era increíble. A como salíamos del cafetal y nos uníamos al camino principal otros chapulines empezaban a formar la hilera rumbo al recibidor de la Coope- San Juanillo. Al llegar al recibidor ya eran pasadas las 4 y media y la fila enfrente era de un Ford 4000, una pick-up Land Cruiser, y un viejo Land Rover pick up. El esperar nuestro turno siempre era una experiencia única. Cada agricultor contando su día, regando chismes, o choteando al vecino. Cada uno esperando paciente, orgullosos de la labor del día y soñando con la cosecha de ese año. Voy a pagar deudas y también lo que me queda lo vamos a invertir en unos toretillos para echar en la Finca del Salvador, decía mi vecino.

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Adrián era el que hacía la medida en el recibidor. El se tenía un estilo para vaciar la angarilla que a muchos de los más fortachones les daba envidia. Aunque no era muy grande su combinación de técnica y fuerza se llevaba a cualquiera entre las patas. El espectáculo era ver a Adrian y Teodoro vaciando angarillas. Se llevaban pique, pero del bueno. Más de uno se quedaba boquiabierto de ver lo sincronizados que eran, sólo bastaba el intercambio de miradas para indicarle al otro el movimiento que harían. ¡Qué par de toretes!, decía mi abuelo. Del cafetal de Teodoro y sus hermanos, el del Ford 4000, salía una cantidad de café enorme…cientos de cajuelas, decenas de angarillas, así que había espectáculo para rato. Cuando le tocó el turno a mi papá se notaba que el pobre no era yunta para Adrián, pero él lo sabía así que le daba chance a mi papá que guiará el movimiento, así mi pobre padre no terminaría revolcado y enterrado entre el mar rojo de café.

Terminada la entrega del café era hora de regresar a casa. Mi papá apartada una cajuela de café para tostar y luego sacarlo en el pilón. Mi tío nos dejaba en el cruce y de ahí caminar hasta mi casa era sólo 10 minutos. Al llegar ya eran las 6 pasaditas y con el olorcito a sopa de papás con pollo que se metía por las hendijas del tabique de madera del baño, me bañaba con agua caliente en palangana. Fresco y bañado, me arrimaba a la mesa y empezábamos a comer. Sólo se escuchaban los sorbos de sopa…nadie chistaba más que para decir ¡qué ricura de sopa! Contento por el gran día le cuento a mi madre que la medida me salió en 6 y tres cuartillos. El total de esa semana ya iba por 18 y media cajuelas y el sólo pensar el montón de plata que me pagarían por la cogida empezaba de nuevo a soñar con el siguiente día y una nueva aventura en el cafetal.

 

Vocabulario:

  • Cedro Amargo: Una de las maderas finas (Cedralla Odorata) más apetecidas para construcción de muebles, puertas, y marcos de ventana.
  • Canasto: Recipiente hecho a base de fibras naturales.
  • Bejuco de cucharilla: Liana (Cydista Diversifolia) de hasta 30 metros de largo que crece en las quebradas y ríos. Actualmente se ve poco debido a su consumo excesivo para la fabricación de canastos.
  •  Galera: Edificio anexo a la casa de habitación útil para almacenar utensilios de labranza, leña, y también útil como taller de construcción.
  • Gollete: Cuello de una vasija o canasto.
  • Catre: Cama de resortes
  • Gangoche: Material tradicional para fabricación de sacos para el transporte de café de exportación hecho a base de tela de yute (Corchorus olitorius)
  • Cabuya: Planta (Furcraea Andina) de hojas largas, grandes y fuertes de origen del Perú que se utiliza como materia prima para la fabricación de mecates
  • Manzana: Una unidad para medición de superficies. Equivale a 0.7 hectáreas.
  •  Guaba: Árbol latifoliado (Inga Spectabilis) de crecimiento rápido que produce fruta en forma de vainas. Se utiliza en las plantaciones de café para dar sombra durante la estación seca. Muy usado también como leña.
  • Aguadulce: Bebida caliente preparada con agua y caña de azúcar morena.
  • Cogida: Término común equivalente a recolección del café.
  • Villa: Nombre con que nuestros antepasados llamaban a la ciudad de San Ramón.
  • Turno: Celebraciones cívicas o patronales organizadas por las comunidades para celebrar una fecha política o religiosa. También para recoger fondos para Escuelas, Iglesias u otra actividad de apoya al desarrollo de la comunidad.
  • El Llamarón: Tienda de abarrotes, juguetería, cosméticos, y ropa que estuvo ubicada donde hoy se encuentra el Servicentro el Llamarón en San de San Ramón.
  • El Mercadito: Tienda preferida de los Ramonenses de juguetería, bazar, y librería entre 1970 y hasta finales de 1990. Hoy en día continua abierta al público pero ya no es el único lugar como solía ser.
  • Apartados de Navidad: Reserva de artículos de navidad que requería un depósito inicial y luego pagos semanales. El artículo se retiraba hasta que se cancelará el monto total. Sin tarjetas de crédito, no había otra forma de comprar a menos que fuera de contado.
  • Monturilla: Larva urticante de color verde y café (Sibine stimulea) que vive en los cultivos de café entre otros.
  • Tortoloquío: Larva urticante de color pardo-amarillento (Megalopyge Opercularis) con exceso vello que vive en cultivos verdes cuyo veneno es sumamente poderoso que podría causar dermatitis, fallas renales, alteraciones hemostáticas, fallas respiratorias y síntomas neurótoxicos.
  •  Quinto: Hilera de arbustos de café que se sembraba entre las hileras principales a una distancia mucho mayor que el estándar de las hileras principales
  • Ramal: Rama del arbusto con los granos maduros.
  • Callejón: Camino de acceso a la plantación de café, generalmente de corte privado.
  • Escobillas: Planta (Sida Acuta) que crece en lugares abiertos como calles y potreros que se usa para fabricar escobas. Muy resistente al maltrato.
  • Medida: Actividad para cuantificar el volumen de café recolectado por los peones o la finca en cosecha.
  • Corte: Sección de una finca cafetalera con características propias como orientación, variedad de café, y tipo de terreno.
  • Calle: Hileras de arbustos de café en corte o finca cafetalera.
  • Bandola: Miembros horizontales que crecen de los tallos principales del arbusto de café.
  • Chapulín: Tractor agrícola.
  • Cajuela: Unidad de medición de volumen de café equivalente a 2 decalitros
  • Apunte: Registro diario donde se anotaba el volumen de café recolectado por cada recolector.
  • Ford 4000: Uno de los tractores agrícolas más confiables y queridos en la industria agrícola costarricense. Máquina de 3 cilindros, tracción trasera, color azul, y de fabricación estadounidense.
  • Pick-up Land Cruiser. El modelo FJ40 versión pick up con motor diesel de 6 cilindros que se vendió desde 1972 a 1984. Considerado uno de los vehículos de trabajo más poderosos y resistentes en la historia agrícola de Costa Rica.
  • Land Rover de lona: Series I, II, y III. Motor diesel y gasolina de 2.4 litros y 80 caballos de fuerza. El vehículo de más venta en Costa Rica desde la década de 1960 hasta mediados de 1980. Un símbolo del crecimiento económico de la población rural del país.
  • Choteo: Hacer burla de otra persona.
  • Recibidor: Sitio de recolección diaria de la cosecha de café. Por lo general abre a las 2pm y cierra a las 8pm.
  • Angarillas: Medida de volumen de café utilizada en los puntos de recolección. Equivale a 20 decalitros.
  • Yunta: Pareja de bueyes.
  • Pilón: Artefacto de madera sólida con un agujero cóncavo en la parte superior que se usaba para extrar las semillas de café o de arroz.
  • Hendijas: Aberturas de las paredes de madera entre las tablas.
  • Cuartillo: Cuarta parte de una cajuela
  • Cafetal: Plantación de café.

Los Cines de Moncho

Mi madre cuenta que el paseo de todo moncheño allá por la década de 1950 era ir al cine Chassoul a ver una película el Domingo por la tarde. Como cualquier otra persona de estos tiempos, el viaje a San Ramón se hacía a caballo o a pie. Ella vivía en Santiago y la caminada tardaba más o menos una hora. Sin embargo la tan ansiada película hacía el recorrido liviano y llevadero al punto que mi abuelo tenía que apurar el paso porque mi mamá y sus hermanos querían llegar lo más pronto posible al matiné.

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Antiguo Cine Jet

Donde estuvo el cine Chassoul estuvo el teatro Herrera que fue fundado cerca de 1920 por don Luis Herrera y en esos mismos años el señor don Francisco Mirambell funda el teatro Minerva localizado por donde estaba la Plaza. Don Luis Chaussoul, quien emigró de Estados Unidos en 1935 (Quesada Alvarado 1995), compró el teatro Herrera y luego lo convirtió en Cine y funcionó hasta finales de la década de 1990. Recuerdo bien que cuando empecé a noviar con mi esposa fuimos a ver la película de Tom Cruise y Nicole Kidman “Days of Thunder”, por ahí de 1992. Con el paso del tiempo la buena oferta de películas fue cediendo el paso a otras tecnologías como el VHS o el DVD y cerró sus puertas. En un intento desesperado por atraer cierto nicho de mercado, las últimas películas que se exhibieron fueron de corte pornográfico sin embargo la situación no era sostenible y finalmente cerró.El cine Jet estuvo localizado donde hoy está el Perimercados, diagonal a la esquina noreste de la Iglesia de San Ramón. La fachada del edificio es básicamente la misma que tenía el cine. Recuerdo que varias veces fui con mis amigos a ver alguna película a este cine. Había tanda de 1pm, 4pm y de 8pm. El problema con este cine era que no era muy higiénico y varias veces salía uno rascándose y peleándose con las pulgas.

Hoy en día sólo queda el recuerdo de estos cines y del impacto que tuvieron los proyectos iniciales de los señores Mirambell, Herrera, y Chaussoul allá por la década de 1920. Actualmente existen los cines ubicados en el Mall de Occidente de la cadena CCM los cuáles tienen una modalidad de negocios más apegada a la regulación de propiedad intelectual y exhiben películas en sincronía con otras salas a nivel mundial. Esto por supuesto beneficia a la industria y además crea empleo para la comunidad ramonense.

Referencia

  • Quesada Alvarado, A. 1995. Recordando la historia de mi pueblo San Ramón. UNED. San José, Costa Rica.

Sin fuentes de empleo, San Ramón se llena de delincuencia

Hoy de nuevo se publica una noticia sobre el crimen y sus efectos en San Ramón. Un muchacho baleado en Bajo Tejares. Dos pistoleros irrumpen en su casa, gritan improperios y matan al muchacho. Como mucha gente nueva que ha llegado a San Ramón, este joven no tiene oficio o profesión conocida. Quizás una venganza o crimen pasional, lo cierto es que hoy San Ramón, si ese mismo en él que crecimos, hoy es una vergüenza nacional.

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Es increíble como las autoridades locales se han prestado para que la ciudad de San Ramón crezca desordenadamente. En los últimos dos años se han creado proyectos habitacionales para importar familias de otros lugares del país, especialmente de áreas marginales en la capital como Los Cuadros, La Carpio, La León XIII, y del sector de Pavas. Estas familias o grupos en su mayoría no tienen oficio conocido y han llegado a San Ramón a ver que encuentran, con la sorpresa de que aquí las fuentes de empleos son escasas y apenas dan abasto para el crecimiento de la población autóctona. Es cierto que el efecto de las migraciones se mide a nivel internacional, pero este es un caso de intra-migraciones donde se está exportando a San Ramón personas no-deseables que no tienen un arraigo con las costumbres del pueblo. Tampoco tienen una identificación plena con la historia del cantón y desconocen que este es un cantón lleno de gente trabajadora que no quiere hacer daño al prójimo.

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Profesores del Colegio Patriarca San José (CPSJ) de 1988 a 1992

Estas fueron personas que me marcaron mi vida positivamente en la mayoría de los casos, pero también tenían cosas negativas que igual me ayudaron en mi formación como persona. A todos gracias por sus enseñanzas, tanto lo bueno como lo malo. Aunque sé que cientos de moncheños los conocen, reconozco que cada uno tendrá un punto de vista diferente.

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Johana García recibe su título de graduación del CPSJ en 1992. En la foto la hermana Miríam, Freddy Loría y Shirley Cruz

 

Directora, Hermana Miriam. Recuerdo qué sólo su nombre causaba terror con sólo decirlo. Al verla venir no sabía ni donde poner las manos mucho menos la mirada. Era una señora de contextura gruesa, pelo gris, anteojos y siempre andaba sacando pecho. La hermana Miriam definitivamente dejo un legado al CPSJ en sus años como directora. Muchos alumnos no la querían, decir que la odiaban quizás es más apropiado. Pero para aquellos que no andábamos jalándole el rabo a la ternera, la cosa con la hermana Miriam siempre estuvo tranquila. El último día que la ví fue en la graduación, después no supe más.

Directora, Hermana Lucila. Ella vino después de la hermana Miriam y fue después de que me gradué. Mis hermanos si la disfrutaron bastante. Recuerdo que cuando la hermana Miriam era directora, la hermana Lucila ayudaba en la oficina de Orientación, ahí trabajaba Beleida, la orientadora. Lucila era bajita, morena, de facciones indígenas. La verdad nunca supe de donde era. También la hermana Lucila nos dio clases de religión.

Freddy Loría, profesor de Matemática. Loría me dio clases de Matemática en sétimo, octavo, y quinto año. Recuerdo era una persona puntual, muy estricta y con poca paciencia para aquellos que no tenían interés en su clase. Fue quizás el profe que mejor escribía en la pizarra. Además recuerdo que en mis tiempos de estudiante Loría vivía en la Angostura (en esos tiempos pertenecía a Esparza) y en más de una ocasión Loría contaba que se iba para la casa en su bicicleta shopper. La verdad no me lo imagino bajando Cambronero en esa bicicleta. Su casa quedaba como a unos 600 metros después del cruce a Guadalupe, carretera a Esparza. Loría también era muy bueno para el fútbol. Junto a Chango Ortiz hacían de las suyas cuando jugaban partidos con los estudiantes. Recuerdo que en un par de ocasiones le pegué teja en exámenes. La verdad, todo un éxito.

Irene, la profesora de Sociales. Me dio estudios sociales excepto en noveno y cuarto. Para ser honesto, a mí la temática de estudios sociales se me pegaba fácil y no es por rajar, pero sólo en un examen no me pegué el 100. Creo ella nunca se dio cuenta de mi estadística, creo que no le importaba. Me llamaba la atención su forma de dar clase. La voz chillona creo hacía que todos pusiéramos atención y quizás por eso a mi me iba bien.

Maria Esther, la profesora de Francés. Estuve con ella en sétimo, octavo, y noveno. Era delgada, morena, de cara redonda, y una voz y personalidad increíblemente dulce. Creo era de Atenas. Los fines de semana siempre hacia maleta y en más de una ocasión la ví bajándose del bus de San Ramón en el cruce de Manolos. María Esther tenía a más de uno medio enamorado, incluyendo a mí.

Dunia, la profesora de inglés. A mí siempre me gustó el inglés, más que el francés. Ella me dio clase en sétimo, octavo, cuarto y quinto. Aunque el inglés del colegio era más que todo de aprender vocabulario y construcciones gramáticas sencillas, sus clases me sirvieron muchísimo después en mi vida. Fue una de las profesoras que más respetaba en el Colegio. Talvez porque siempre le gustaba hablar conmigo, eso me hacía sentir tomado en cuenta. Una gran persona sin lugar a dudas.

Marielos, la profesora de español. Esta señora era bien estricta y super bien vestida. Su trasero siempre se veía bien apretadito y por lo tanto daba de que hablar a más de uno. Me dio clases en cuarto. Me dejó muy buena impresión, además influyó mucho en mi gusto a la lectura de libros.

Jackson, el profesor de Educación Industrial. Jackson tenía uno de los cursos más fáciles. Para uno era una delicia ir a industriales. Inventarse algún proyecto con metales o madera era la parte más dura. El resto del tiempo, se trabajaba en el taller hasta sacar adelante el proyecto. Quizás el proyecto más importante fue una jaula para loras que hice, bien pesada por cierto ya que era hecha de pura varilla de construcción. También hice una parrilla para asar carne que creo nunca la usé. Increíblemente los dos proyectos aun andan por ahí en algún lado en la casa de mis padres.

Domingo, el profesor de educación física. Domingo me dio educación física todos los años. Y cada año era lo mismo: acondicionamiento físico, juegos, y deportes en conjuntos. Lo más difícil para mí era hacer los caballitos en basquetbol. Recuerdo que noveno, y quinto fue un éxito porque Domingo nos llevaba a la piscina. La verdad yo siempre creí que nuestro grupo era el elegido porque habían varias chiquillas con unos cuerpazos que no era jugando. Así que la oportunidad de aprender a nadar siempre fue buen acompañada con un excelente panorama. En noveno íbamos a la piscina del Club de Amigos y en quinto a la piscina del Gimnasio Gabelo Conejo.

Genaro.El profesor de matemática de cuarto. Este señor era creo de Moctezuma. Una vez tuvo una bronca con varias estudiantes y recuerdo se pegó una llorada como de tres días. Al final no sé si se quedo o lo fueron. Tenía métodos de enseñanza medio jalados del pelo. Además recuerdo que le gustaba el basquetbol, fiel seguidor de Michael Jordan y por supuesto, se compró las famosas tenis Jordan. Las traía al colegio para hacernos agua la boca a todos, creía yo.

Rocío, la profesora de Ciencias. Me dió clase en sétimo, octavo y noveno. Creo le caía mal y además le daba asco. En esas edades yo tenía la cara echa mierda de tanta espinilla y siempre me andaba apuntando remedios para que se me quitarán las espinillas. Total me hizo gastar un montón de plata y las espinillas hasta hoy en día aun las ando. Recuerdo que en octavo y noveno vino con la idea del club científico y salíamos a ver parques nacionales, monumentos, y empresas. Esto fue super provechoso porque hasta la fecha no se me olvida, bien por Rocío!

Doña Oki, profesora de Sociales. Sin lugar a dudas doña Oki era la profesora preferida de todos. Recuerdo que siempre le ponía muchas ganas y lo mejor de todo, a mí siempre me decía primo, que gran orgullo!

Otros profesores que tuve fueron:

  • Wilberth, profesor de artes plásticas en todos los años. La verdad aprendí un par de cosas interesantes, pero definitivamente el arte no era ni es lo mío.
  •  Carmen Lidia, profesora de español en noveno. Señora super estricta, de mucha plata.
  • Zoila Rosa, profesora de Español en sétimo. Fue importante para mí ya que me dio consejos y además confianza en mi primer año de colegio.
  • La profesora de filosofía. No recuerdo su nombre. Era bien pequeñita y lo que hacía era leer de sus notas y nosotros copiábamos y copiábamos toda la clase. Uno de los métodos más ineficientes y aburridos.
  • Shirley, la profesora de Sociales en noveno. Su voz era muy particular. Es la única que tengo en mi perfil de facebook. Tenía muy buena química con los estudiantes y por eso la apreciabamos mucho.
  • Lizbeth, la profesora de química. Era muy poco sonriente y parecía que siempre estaba en dolor o de mal humor. Vivía por el residencial el Sesteo.
  •  La profesora de matemática de noveno. No recuerdo el nombre. Una señora delgada y pequeña que más de una vez los mal portados de la clase la hicieron llorar.
  • El profesor de biología. Evelio, señor buena nota. Recuerdo poco de él, pero me dio la impresión que tenía una gran pasión para la enseñanza de la biología tanto así que escogí este como tema de ciencias para bachillerato.
  • El profesor de inglés en noveno. Un carajo medio loco, que traía un pito y sacaba tarjetas amarillas. Creo era practicamente y Dunia, la profesora oficial de inglés, lo trajo a nuestra clase para que se foguera.
  • La profesora de sociales en noveno. Era de Grecia y traía a más de uno bien enamorado. Recuerdo que venía en bus todos los días.

Las fiestas de San Ramón Nonato pasadas por Agua

Este año parece que el clima le ha jugado una mala pasada a los celebrantes del Santo San Ramón. El agua ha estado incesante y no para de llover. El fin de semana del 28, 29, y 30 Agosto el agua cayó y cayó afectando la afluencia de público con concecuencias en el comercio local, especialmente aquellos tramos que se instalaron alrededor del parque.
 
Desfile de carretas durante las celebraciones de San Ramón Nonato

El desfile de carretas estuvo bien, pero no así la presencia de público, y esto ha calado tremenda publicación en los trameros del parque, sobretodo porque la Casa Cural ahora (seguro muy necesitada de recursos frescos) ha cobrado sumas elevadas a los ya famosos tramos de comidas, bebidas, y artesanías. Los precios que pusó la Casa Cural andan por los 250,000 colones, lo cual fue para muchos emprendedores una gran piedra en el camino. Sin embargo algunos han negociado logrando una rebaja considerable para poder instalar su venta de comidas.

Esta idea de los tramos nació hace unos 7 años cuando se pensó en que cada distrito tuviera una representación en el parque vendiendo comidas y artículos originarios de cada distrito. Así Piedades Norte ofrecía productos de los trapiches de caña, distritos como Volio y Concepción ofrecían picadillos y platos elaborados con raíces, y Piedades Sur ofrecía carnes. Sin embargo, por falta de organización y liderazgo interno la idea de que cada distrito tuviera su representación se cayó y hoy en día han sido empresarios pequeños que se han dedicado a instalar su tramo.   

Las fiestas de San Ramón han crecido y han madurado con cada año que pasa. A diferencia de las fiestas Cívicas de Palmares, están son más orientadas a las creencias religiosas, culturales y con gran arraigo en los valores autóctonos de un pueblo trabajador y que aspira en convertirse en un ejemplo para la sociedad costarricense. Gracias a los esfuerzos de los líderes locales estás fiestas son únicas en el país. La entrada de los Santos es sin lugar a dudas un evento único que pone de manifiesto la importancia de mantener vivos el folclor y las creencias religiosas. La tradición ha sobrevivido y hoy en día es esperada como una oportunidad de darle gracias al creador por la belleza geográfica, cultural y social del cantón de San Ramón. Recuerdo hace casi 30 años cuando las vecinos se organizaban para adornar el paso del Santo del distrito. Flores, aserrín, cal, y pintura eran los insumos que junto con la imaginación de las señoras del barrio llenaban las calles de colores y figuras únicas que daban tremendo colorido, respeto, y agradecimiento al paso de la Virgen o Santo de cada distrito. Seguimos celebrando esta tradición que nos mantiene unidos y con gran arraigo en el cantón más lindo de Costa Rica. Viva San Ramón!